Dos bandidos llegan a una finca y entran en una pocilga, arrastrando a un tipo. Dentro se encuentra un negro de 1,90 m y 120 kg limpiándose las uñas con un cuchillo enorme. - “Negro, el jefe pidió que le des por el culo a éste para que aprenda a no hacerse el macho con nuestra banda.” - “Dejadlo ahí en un rincón que más tarde me encargo de él”, respondió el negro.
Cuando los dos bandidos se marchan, el tipo dice:
- “Por favor, señor Negro, no me haga eso, después de que me haya dado por el culo mi vida será una ruina, estará acabada, tenga piedad, por el amor de Dios!” - “¡Cállate la boca y quédate quietecito ahí!”, le increpó el negro.
Al rato vuelven los bandidos con otro pobre hombre. - “Negro, el jefe pidió que a éste le cortes las dos manos y le perfores los ojos, para que aprenda a no tocar el dinero de la venta de drogas.” - “Dejadlo ahí que dentro de un rato me encargo.”
Una hora después traen otro pobrecito. - “Negro, a éste le cortas la verga y la lengua para que nunca más se meta con las mujeres del patrón.” - “Está bien, dejadlo ahí en el rincón con los otros.” Finalmente, traen a otro. - “Negro, a este lo cortas en pedacitos y le mandas cada pedacito para la familia.”
En ese momento, el primer tipo le dice al negro en voz bien baja: - “Señor Negro, por favor no se vaya a confundir, recuerde que… ¡¡¡¡Yo soy al que le tienes que dar por el culo!!”
Moraleja: A medida que conoces los problemas de los demás, te das cuenta que el tuyo no es tan grave
Un marido entra en Victoria’s Secret para comprarle a su esposa un negligé transparente. Le enseñan muchos modelos que van desde 250 hasta 500 euros y cuanto más transparente, más caro es el precio. Elige el más caro, paga los 500 euros y se lo lleva a casa. Se lo entrega a su mujer y le pide que suba al cuarto y que se lo ponga para él. Arriba, la esposa -que no es ninguna tonta- piensa: “Se me ocurre una idea…. es tan transparente que es como si no llevara nada. Y rápidamente decidió: -“No me lo voy a poner, bajaré desnuda, lo devuelvo mañana y guardo la devolución de los 500 euros para mí”. Hace su aparición desde arriba de la escalera, totalmente desnuda y se pone en una pose muy sensual. El marido exclama: “Mierda, que hijos de p….. me costó 500 euros y ni siquiera lo han planchado!!!” El tipo nunca oyó el disparo. El velatorio será mañana al mediodía.
> Un hombre entro a almorzar A un restaurante y lo atendió una camarera espectacularmente maciza: > - sabe que va a tomar, señor?. > - de primero ….. (sin dejar de mirarla de arriba a abajo)….. De primeroooo, … Filete con patatas. > - Ajá, y de segundo?. > - de segundo ….. (…) ….. De segundo …. Pisto . > - Muy bién, y de postre, Señor?. > - (armándose de valor)…..de postre, te viá comé tor coño!!!. > - Me parece que el Señor se ha pasado, no cree?, > - Pos quita el pisto.
Un hombre vuelve de un viaje de negocios, un día más temprano de lo previsto.
Es tarde y toma un taxi.
Cuando está llegando a su casa le pregunta al chofer si quiere ser testigo de lo que va a encontrar, ya que piensa que su mujer lo engaña y que en este momento está con su amante.
El chofer acepta ser testigo, a cambio de 100 euros.
Entran sin hacer ruido, abren silenciosamente la puerta del dormitorio, el marido enciende la luz y corre de un tirón las frazadas de la cama. Tal como lo imaginaba descubre a ambos, mujer y amante a galope tendido.
Fuera de sí saca su pistola y coloca el caño en la sien del amante, pero la mujer grita:
-No, no dispares, no dispares por favor !Te mentí! ¡Nunca recibí una herencia de mi tía!
Fue él quien pagó la 4 x 4 que te regalé, nuestro yate, también nuestra casa en el lago, nuestras vacaciones y el colegio de los niños. ¡Hasta paga nuestros gastos!
El marido, fuertemente impactado por esa revelación, baja la pistola, se vuelve hacia el taxista y le pregunta:
-Y Ud. en mi lugar, qué haría?
-Yo volvería a taparlo rápidamente, no sea cosa que se resfríe.
Un bilbaíno está bebiéndose una cervecita en un bar de Donosti. Recibe una llamada en su móvil. Descuelga, sonríe de oreja a oreja y le dice al camarero que ponga una ronda para todo el bar, porque ha sido padre. Su mujer ha tenido un típico bebé bilbaíno con un peso al nacer de 11 kilos.
Los clientes del bar, todos puros guipuzcoanos, miran con incredulidad al bilbaíno, pues nadie puede creer que un recién nacido llegue a pesar 11 kilos. Pero el bilbaíno se encoge de hombros y dice: “Es la media en el Botxo, chaval. Como he dicho, mi niño es un típico bebé bilbaíno”.
Los guipuzcoanos, no del todo convencidos, se acercan y le felicitan, también se oyen exclamaciones desde otras partes del bar, incluso una mujer se desmaya debido a dolores empáticos.
Dos semanas más tarde el bilbaíno vuelve a Donosti y al bar. El camarero, que le reconoce, le dice, “¡Kaixo!, usted es el padre del típico bebé bilbaíno que pesó 11 kilos al nacer ¿no? Todo el mundo ha estado haciendo apuestas sobre cuanto pesaría su hijo después de dos semanas. Y ya que esta aquí, díganos cuanto pesa ahora”. Todos los guiputxis que llenan el bar tienen las orejas como radares.
El bilbaíno responde con orgullo paternal: “Ocho kilos”.
El camarero, confuso y desconcertado, le dice: “¿Qué ha pasado? Si el bebé pesaba 11 kilos el día que nació”.
El orgulloso padre bilbaíno se toma pausadamente un buen trago de su botellín, se recrea en la suerte, mira vacilón a toda la clientela que espera expectante, se seca los labios en la manga, se inclina levemente ladeado hacia el camarero y con aire cómplice exclama:
“Lo hemos operado de fimosis”.
HISTORIA DE UN VASCO MUY VIAJADO………..
Iñaki, un bilbaíno de viaje en Japón, se compra un par de gafas de tecnología punta que permiten ver desnuda a la gente. Se las pone y ve pasar a una y a otra. Todas desnudas. estaba encantado
Se las pone, desnudas. Se las quita, vestidas.
Se las pone, desnudas. Se las quita, vestidas.
¡Por Dios, que maravilla!
Incluso adelanta el viaje de vuelta a casa para enseñarle a su mujer la novedad.
En el avión, se siente enloquecido viendo a las azafatas en pelota picada.
Se las pone, desnudas. Se las quita, vestidas.
Se las pone, desnudas. Se las quita, vestidas.
Cuando llega a casa, y antes de abrir la puerta, se coloca las supergafas, para ver desnuda a su Nekane.
Abre la puerta y allí está ella, su querida esposa, con Jokin, su mejor amigo. En el sofá. ¡desnudos!
Se quita las gafas, desnudos.
Se pone las gafas, desnudos.
Se las quita… desnudos.
Se las vuelve a poner… desnudos.
Y no puede evitar un grito desgarrador:
¡Me cago en la hostia!. ¡¡¡Nuevas y ya no funcionan!!!



